La Calle de los Dulces en Puebla tiene el papel picado más denso que he visto — verde, rosa, amarillo, azul, cruzando de fachada en fachada como si el cielo necesitara decoración. La pared azul cobalto, el balcón de hierro forjado, las personas que pasan sin levantar la vista. Para ellos es martes. Para mí era una imagen que no podía no hacer.
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