Bahía desde el Mirador

Desde arriba, el mar de Carrizalillo parece pintado. Desde abajo, te convence de que es real.

La bahía se abre entre los acantilados como una promesa. El agua cambia de turquesa a azul profundo en cuestión de metros, y las palmeras enmarcan la escena con esa indiferencia elegante que tienen los trópicos. Alguien en primer plano levanta su teléfono para fotografiarla. Yo hice lo mismo.

←  Regresar al Diario

error: Content is protected !!